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Editorial – Agosto

En Cooperativa Bancaria agosto no se trata de un mes más. Para nosotros “los agostos” se advierten por la felicidad, las sonrisas y la algarabía del juego de los niños. Ya por esta época del año se comienza a tener la certeza que la primavera es inexorable, que si bien hay que esperar a que se brote la naturaleza de energía y vitalidad, lo cierto es que no hay quien pueda con el calor y el abrigo que se origina a partir los ojos y las sonrisas de los niños.

Todas las fechas que implican homenajes son importantes, pero cuando se trata del “Día de Niño” para nuestra institución no es un día más. Supimos siempre que se trata de homenajearlos teniendo como máxima aquello de que la Humanidad se salva dependiendo de como se traten a los niños.

Cuando recorremos el mundo en que vivimos no podemos ser indiferentes al mismo. Es imposible para quienes nos paramos desde una concepción cooperativa y solidaria abstraernos de la cruda realidad, para empezar porque no queremos, porque nos rebelamos ante las circunstancias y basta levantar la mirada para advertir que en pleno siglo XXI, el de la cuarta y hasta la quinta revolución tecnológica, en gran parte del planeta los niños son los primeros olvidados y los primeros castigados por la crueldad de un sistema que no se detiene ni de guerras, ni de su afán explotador ante los más pequeños e indefensos del planeta.

Alcanza con ver las consecuencias que tienen en ellos la terrible guerra de Siria; los miles que cruzan el Mediterráneo desesperadamente junto a sus familias donde la única certeza puede ser la muerte o si tienen suerte de sobrevivir el maltrato de los gobiernos “civilizados” y responsables de la destrucción de sus pueblos. Pero no debemos irnos al Asia o a Medio Oriente para advertir crueldad; hace muy pocos días nos llegaba la terrible noticia de cómo un niño abrazado a su padre se ahogaba intentando alcanzar, así sea como una quimera, las tierras norteamericanas donde gobierna un autócrata moderno de esos que se eligen por elecciones como Trump y podríamos lamentablemente seguir enumerando destrato y crueldades…

Pero aquí en nuestra casa, en este pequeño territorio que es nuestra cooperativa nos rebelamos a que el mundo sea de esta manera y peleamos con la convicción de que otro mundo es posible.

Por diversos aspectos que hemos venido señalando hoy Cooperativa Bancaria se encuentre un poco humilde de recursos como para festejar como todos los niños merecerían en su día, pero como trabajadores que somos sabemos que aún austeramente podemos festejar y así sea con un detalle por más mínimo que sea poder hacerlo. Al decir de Juan Gelman: “…Años futuros que habremos preparado, conservarán mi dulce creencia en la ternura, la asamblea del mundo será un niño reunido.”

CONSEJO DIRECTIVO DE COOPERATIVA BANCARIA

Agosto 2019

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