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Caras y Caretas – Noviembre 2018

El Consejo Directivo de Cooperativa Bancaria saluda a su masa social a los trabajadores y a la ciudadanía en general con motivo de cumplir su 86 aniversario.

Para nuestra suerte, en los últimos tiempos, se ha vuelto una sana costumbre este tipo de intercambio que nos mantiene cercanos, en el cual podemos trasladarles la cotidianidad de la cooperativa, de los sucesos que transcurren en nuestra cooperativa.

Es más que probable que muchos de ustedes sepan cual fue nuestro punto de partida. Este Consejo Directivo cumplió 3 años de su gestión recibiendo una cooperativa en el peor contexto imaginable de toda su historia.

Fue un acto de arrojo y sobre todo de convicción ideológica asumir esta responsabilidad cuando muchos de nosotros nos encontramos en una etapa vital de nuestras vidas en donde era mucho más sencillo eludir diplomáticamente la responsabilidad. Sin embargo, cada uno de quienes integramos el Consejo Directivo somos hijos de nuestras circunstancias y las mismas forjaron en nosotros una conciencia social por la cual asumir la responsabilidad no era un acto ni de temeridad ni de inconsciencia, sino de plena convicción en nuestros ideales.

Sentíamos que no actuar de la manera que lo hicimos era traicionarnos a nosotros mismos. Lo hicimos por la historia. No nos faltaban motivos para asumir el desafío. Miles de socios dependen de nuestra cooperativa y más de 100 familias trabajan en ella y algunos de quienes integramos este Consejo Directivo, tenemos en nuestra memoria como una marca indeleble como la Cooperativa Bancaria en las duras huelgas de los años 60 supo estar presente para llevar la comida a las mesas de nuestras familias sin pedirnos nada a cambio.

Han pasado muchos años y algunos de nosotros hemos acumulado décadas sobre nuestros hombros, pero eso no mella en nuestra condición y a sabiendas de que nos íbamos a enfrentar a una situación harto difícil, rayando casi lo imposible preferíamos sucumbir en el intento a eludir la responsabilidad.

Cuando llegamos a nuestra primera Sesión de Consejo Directivo, nos encontramos con el drama de una cooperativa sin Crédito, con un endeudamiento que rondaba los 4.000.000 de dólares, con deudas con los organismos públicos del Estado, con un Edificio, con sectores con franco y preocupante deterioro, sin ,mercaderías y con un interventor dentro del marco concursal con el cual debimos negociar y acordar conjuntamente con la Liga de Defensa Comercial, una salida que en primer lugar satisfaga a todos y permitiera mantener la empresa en marcha y en particular un detalle no menor sacar a la cooperativa de la esfera judicial para arribar a un acuerdo privado que nos permitiera gestionar sin una espada de Damocles sobre nuestras cabezas.

Cualquier persona con un sentido de responsabilidad medio es consciente que la empresa a la que nos enfrentábamos tenía mucho riesgo en un marco de probabilidades fracasar no hubiera sido algo inesperado.

Lo relatado hasta aquí no tiene ni un punto ni una coma de más. Les podemos asegurar que a conciencia y para quitar dramatismo nos hemos ahorrado algunos relatos por razones de sanidad mental. Ahora la pregunta que todos se pueden hacer es la misma que nos hicimos nosotros. Qué estrategia diseñar, por donde empezar para revertir esta grave situación.

Fue necesario, mucha inteligencia, creatividad y tesón y todo el sacrificio que ustedes se puedan imaginar. Los primeros sacrificados fueron los trabajadores, con los cuales debimos convenir libremente y sin presiones, solo a fuerza de conciencia y transparencia muchos de sus legítimos créditos laborales que acordadamente fueron pospuesto en el tiempo con sus debidos ajustes y reconocimientos. Todo esto hecho en el ámbito de la legalidad y del Ministerio de Trabajo.

Los trabajadores con diversas responsabilidades asumieron el control y la gestión de la cooperativa, ellos mismos fueron la garantía de la absoluta transparencia que nos plateábamos para salir de la crisis. Tal es así que quienes asumieron la máxima responsabilidad en la gestión administrativa al igual que el resto de sus compañeros equipararon sus salarios no existiendo una remuneración mayor en todo el colectivo de trabajadores que supere al de un vendedor. Y si esto fuera poco, en la medida de nuestras posibilidades fuimos regularizando a trabajadores que estaban en los escalafones inferiores reconociéndoles reivindicaciones que en muchos casos llevaban años no siendo atendidas sin fundamento lindando en el puro capricho de la anterior gestión.

La salida desde el punto de vista de la gestión comercial fue replicar el modelo exitoso que pudimos observar se estaba llevando adelante en otras instituciones cooperativas en donde los trabajadores habían asumido un rol similar al que nosotros les estábamos solicitando.

Si bien es cierto y entendible que muchos proveedores nos cerraron las puertas a ofrecernos sus productos, porque no tenía razones para creer en que nosotros éramos distintos, solo unos pocos proveedores a los que les estaremos eternamente agradecidos asociándose en nuestros emprendimientos y sobre todo confiando en los trabajadores que venían gestionando en otras instituciones les generaban la credibilidad necesaria para apostar en Cooperativa Bancaria.

De esa forma pudimos colocar productos que en la práctica mostraba la fidelidad y la nobleza de nuestra masa social porque inmediatamente las ventas volvieron a crecer.

Otras dificultades aparecían. Ofrecer productos, ponerlos a la venta y venderlos efectivamente es algo sumamente positivo, pero también implicaba que la cooperativa debía endeudarse y los tiempos de recuperos de esos créditos no eran fáciles de acompañar por lo que hubo que generar un colchón financiero a los efectos de no desfasarnos entre el recupero del crédito y la obligación contraída con los proveedores.

Esto significa que aún lo bueno no deja de ser complejo y que el afán de darle velocidad al crecimiento en la salida se debe moderar por la ausencia de créditos externos blandos que nos permitieran promover la actividad.

Lo cierto es que también entendimos que esta salida no era posible intentarla con más endeudamiento y por eso rechazamos compromisos bancarios que se volvieran un boomerang en nuestra gestión. A la hora de hacer las cuentas quienes terminaron financiando a la cooperativa fueron los trabajadores otorgando esperas, la intercooperación y los proveedores ofreciendo su mayor flexibilidad.

En resumidas cuentas, cuando uno hace una proyección de las ventas de Cooperativa Bancaria al momento de nuestra asunción a la actual realidad se puede ver un constante crecimiento en las mismas que no ha sido mayor por nuestras propias limitaciones económico financieras. Debe tenerse en cuenta que la cooperativa tiene como premisa ante todo cumplir con sus obligaciones fiscales y tributarias, seguros y aportaciones a los Organismos del Estado. Solo ese volumen de dinero implica un esfuerzo muy importante.

Por otro lado, estamos orgullosos de decir que a la fecha además de resistir y avanzar en este estilo de gestión logramos relanzar una campaña de socios, estabilizarnos en un padrón social que nos permite poder proyectarnos en el futuro. No tuvimos que sacrificar nuestro mayor patrimonio que es el emblemático edificio de Sarandí y Zabala con salida a Circunvalación Durango (Plaza Zabala).

Los balances de los últimos ejercicios han ido reduciendo paulatinamente las pérdidas las cuales dejaron de ser absorbidas y esto no es un detalle con el capital de los socios.

Hemos integrados entre la oferta a la masa social, un servicio Médico de primera categoría que contempla todas las especialidades sin costo de órdenes atendidos por profesionales de medicina de primer nivel muchos de ellos profesores de facultad. De la misma manera un servicio odontológico con profesionales de primera línea y con la última tecnología en el área sin costo de órdenes para los socios. También incorporamos beneficios que atienden a la recreación y la cultura y de esta forma los socios obtienen gratuitamente entradas para teatro, cine y carnaval incluido en el valor e la cuota.

Fruto de esta política se han ido acercando nuevos proveedores de marcas reconocidas que vuelven a confiar en Cooperativa Bancaria. Y junto con todo lo antedicho se ha impulsado fuertemente una política intercooperativa que nos ha permitido fortalecer nuestros servicios e incorporar aquellos incluidos en instituciones cooperativas hermanas generando una sinergia que ha permitido impulsar a las cooperativas que comparte este espacio en común a un mejor desarrollo y a una más amplia oferta de bienes y servicios.

Estos son en resumidas cuentas los frutos que hemos podido generar y que sinceramente eran difíciles de imaginar hace tres años cuando nos encontramos con una cooperativa al borde del derribo.

Por todo lo antedicho es que este Consejo Directivo no tiene más que un profundo agradecimiento a los trabajadores que asumieron un gran sacrificio y que son conscientes que deberán seguir asumiendo por un tiempo más. A los socios que a pesar de campañas calumniosas que incentivaban a una corrida masiva de muchos de ellos y que no lo hicieron porque confiaron en nosotros y en particular en sus ideales y a los proveedores que supieron tener el olfato y la capacidad de saber que valía la pena apostar en el desafío de Cooperativa Bancaria.

A todos ellos les queremos dedicar este 86 aniversario porque sin ellos no hubiera sido posible conmemorar esta fecha.

Por último, no podemos olvidar que en este año tuvimos que despedir a nuestro compañero y Amigo Contador Juan José Sarachu, figura indiscutible en el movimiento cooperativo nacional que él también nos acompañó en esta empresa tan desafiante y con su sapiencia, calma y gallardía siempre tuvo un aporte, una palabra de apoyo y un permanente empeño en la formación de todos nosotros convenciéndonos que la economía social era posible. Estos logros también son parte de su esfuerzo.

Consejo de Cooperativa Bancaria, Noviembre de 2018.

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