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La República – Octubre 2018

Hablar de Cooperativa Bancaria para quienes somos responsables de llevarla adelante en el período de los últimos tres años, nos lleva a tener que elegir las palabras precisas para definir en su justo alcance la labor realizada en este último  período.

Creemos que  algunas palabras no existen porque sólo existen en la poesía.  Esto es así, porque para nosotros  no alcanza con decir que lo que se viene haciendo es una  tarea titánica, porque es insuficiente. Recibimos una unidad cooperativa hecha girones y al borde del colapso, absolutamente mal gestionada, endeudada en millones de dólares  y enmarcada en una total desidia, donde era más fácil para cualquier individuo típico del mundo del comercio, plantarse y arriar la bandera del cooperativismo que desplegarla y hacerla flamear al viento como nos hemos propuesto con el esfuerzo colectivo que estamos llevando a cabo. 

No alcanza con decir coraje; no alcanza con decir altruismo; no alcanza con decir resiliencia; no alcanza con decir pasión; porque ha sido mucho más que eso.

Por esta razón y porque hay palabras  difíciles de encontrar  capaces de resumir  y expresar con justicia este esfuerzo colectivo es que queremos expresar nuestro  reconocimiento y agradecimiento profundo como Consejo Directivo  de Cooperativa Bancaria a los socios y trabajadores.

Hoy, nos llena de orgullo decirles, que quienes hace 3 años  asumimos el Consejo Directivo de Cooperativa Bancaria tomamos una bandera que había sido arriada  y arrojada al suelo por las anteriores autoridades,  pero a pesar de ese vil propósito, antes de caer al suelo esta bandera fue sostenida por los trabajadores  y levantada con toda la fortaleza que se precisa a los efectos de llevarla adelante.  Ante tanta hidalguía, nosotros,  por respeto a esa profunda y genuina acción, asumimos las responsabilidades de gestionarla  porque  hubiera sido una afrenta y  una desconsideración de nuestra parte no haber aceptado ese reto y abandonado a una masa social que necesita nuestro apoyo.

Pero el contacto que queremos tener con ustedes a través de este medio no es para hablar sólo de cómo nos dejaron la institución sino para decirles todo lo bueno que está pasando.

En estos tiempos hemos podido gestionar a la Cooperativa Bancaria con responsabilidad y resultados. 

Logramos encauzar con un esfuerzo enorme la grave crisis y  ponernos al día con las más básicas obligaciones que debe tener una institución como son: cumplir con su objeto social, estar al día con el Banco de Seguros del Estado; poner en funcionamiento con las exigencias del MTSS las instalaciones de un edificio de gran porte como es el nuestro; cumplir a cabalidad con todas las obligaciones tributarias de toda naturaleza y de esta forma generar la credibilidad en el mercado a los efectos de que poco a poco proveedores que en otros tiempos y por razones fundadas se habían apartado de relacionarse con la institución hoy vuelvan a hacerlo confiando en el proyecto.

Una de las primeras obligaciones que cumplimos fue convenir con los acreedores el pasivo con el que nos encontramos y lo logramos a través de instancias de trabajo serias y complejas en el marco de la Liga de Defensa Comercial, arribando a un acuerdo de pago privado por un período de 5 años del cual llevamos cumplidas  cada una de las obligaciones asumidas en dicho acuerdo.

Hemos podido  además recomponer nuestra base social, deteniendo la abrupta reducción que se venía dando, ya que por razones lógicas, al momento de nuestra asunción la cooperativa tenía poco para ofrecer.

Hoy Cooperativa Bancaria no sólo está en marcha sino que plasma proyectos mas ambiciosos  a través de fomentar los vínculos  intercooperativos  con miras a una perspectiva de crecimiento a corto y mediano plazo . Hemos podido construir una lógica de alianzas con la premisa del principio de intercooperación con instituciones hermanas que ha permitido potenciar a las partes que integran dichos acuerdos a partir de la complementariedad y del intercambio.

El principio que nos une es que ninguna actividad cooperativa puede ser realizada por una empresa que no sea cooperativa. De esta forma, impulsamos la modalidad de acuerdos donde los socios pueden acceder a servicios que nosotros no poseemos y viceversa, es decir aplicamos una lógica de intercambio en pro de los socios y no una lógica del beneficio individual.

Entre los logros señalamos que hemos incorporado una serie de servicios para prestarle a nuestros socios que no existían al momento de asumir nuestra responsabilidad directiva y que han replicado en manera exitosa como son a modo de ejemplo el Servicio Médico que hoy se brinda con decenas de especialidades a cargo de profesionales de primera línea, muchos de ellos docentes de facultad a los cuales cualquier socio de la cooperativa accede a consultas y diagnósticos sin órdenes ni tickets. También se incorporó un Servicio Odontológico para socios con consultorios dentro de la Institución de óptimo nivel donde como en todas las áreas de la salud se apela a la prevención llevando a cabo tratamientos odontológicos que a nivel privado serían muy difíciles de acceder.

Hemos comenzado también con un programa de operación de cataratas gratuitas para nuestros socios. De esta forma, sin estridencias y a nuestra escala brindamos servicios de salud equiparables a cualquier institución privada,  gratuitos para los socios de menores recursos. Con orgullo podemos decir que esta es  nuestra “Operación milagro.”

Volvimos no sin esfuerzo a restablecer  servicios gastronómicos tales como el recordado “Coopebar” tradicional de Cooperativa Bancaria,  cafetería y bar de la institución,  así como también el desarrollo permanente que ha ido increcendo año a año en este corto período de la Planta de Producción  que elabora productos que nada tienen que envidiar a las mejores confiterías y panaderías de la plaza y que cuenta con un muy completo catering de primer nivel elaborado por artesanos de gran prestigio en el ramo. Este servicio cuenta con un sistema de entrega a domicilio a precios muy accesibles. Recordamos también que los tradicionales salones de fiesta de Cooperativa Bancaria siguen siendo hoy un espacio formidable para todo tipo de eventos brindando de esta manera un servicio integral que cuenta con una formidable locación en un lugar privilegiado del casco histórico de la ciudad y  un servicio gastronómico de primer nivel.

Queremos hacer énfasis en este punto, ya que durante muchos años debimos luchar  y nos opusimos  a una gestión que apuntaba -y en cierta forma lo logró- a la reducción de la planta de producción y eliminación de servicios tales como el  “Coopebar”, bar cafetería de la cooperativa, con el argumento que se trataban de servicios que daban pérdida. Quedó demostrado en nuestra actual gestión que esto no es así. Era una falacia más.

En la actual gestión, el crecimiento en las ventas de mercaderías y servicios ha sido permanente.

Todos estos logros fueron posibles por el esfuerzo de la gran mayoría de los trabajadores que han sacrificado y tolerado el retraso de nuestras obligaciones salariales para con ellos pero que lo aceptaron convencidos porque conocen la realidad de la cooperativa  y en ningún momento  disminuyeron sus esfuerzos y lo hicieron con la convicción profunda de que esta épica vale la pena.

Hoy la cooperativa es absolutamente transparente y no es menor decir que honra el espíritu cooperativo el hecho de que todos  los trabajadores de la institución ganan lo mismo y cuando decimos todos son todos. Gana lo mismo un cargo gerencial, que un vendedor o un oficial administrativo que en definitiva es la casi totalidad de la fuerza de trabajo de la cooperativa. Esto es sin perjuicio de priorizar  a los trabajadores con mayores dificultades. Y esto es posible porque existe un consenso en la credibilidad del proyecto.

Ahora y estando a lo expuesto podrán entender porque decimos que hay palabras que son difíciles de encontrar porque no existen para definir tanta cantidad de nobles gestos.

Para finalizar, no podemos soslayar decir  que a pesar del gran esfuerzo de  un colectivo enmarcado en este nivel de compromiso,  existieron quienes desconociendo estos esfuerzos peregrinaron una campaña maliciosa de desprestigio de nuestra cooperativa, propiciando  la desafiliación masiva de nuestros socios, pensando que de esa forma se perjudicaba a algún que otro dirigente sin ni siquiera pensar que lo que se estaba poniendo en riesgo  es una modalidad de funcionamiento y  la fuente de trabajo de un colectivo integrado por más de cien familias. Esto no nos preocupa porque la verdad siempre emerge por encima de la falacia.

Cuando al día de hoy la preocupación de los gobernantes en una visión macroeconómica es el peligro  de que se cierren fuentes de trabajo,  nosotros con todo el esfuerzo descripto,  seguimos luchando para mantenerlas.  Por eso resulta injusto y  no queremos dejar pasar que en la lucha de este último año que se llevó adelante por parte del movimiento cooperativo que nos nuclea  en nuestras organizaciones representativas FUCC y CUDECOPP, y conjuntamente con la organización de los trabajadores agremiados AFCC-PIT-CNT, se dijera por parte de la más alta jerarquía de quienes proponen y ejecutan la política pública en el cooperativismo de nuestro país que “…siente lástima cuando pasa por la vidriera y la compara con lo que fue en otras épocas…”. Lo menos que podemos decir ante este comentario es que se debería tener la delicadeza de ser autocrítico estableciendo y reconociendo las verdaderas causas del  por qué se llegó a tan terrible situación, y no deslizar en medio de una batalla enorme por una ley que nos condenaba a las cooperativas y a la nuestra en particular,  diciendo que  estaban en una especie de proceso de extinción.

Decimos esto, porque casualmente, quienes llevaron a esta situación de la cooperativa, quienes la dirigían, quienes la gerenciaban y quienes debían de supervisar políticamente su rumbo, lo hacían pensando que el sistema cooperativo estaba perimido; que las tarjetas de crédito eran el camino que habían tomado las personas en estos tiempos y que los shoppings habían terminado con las cooperativas de consumo, al punto que el anterior gerente que estuvo 40 años en la institución quiso asociarnos con una multinacional de grandes superficies, capitulando en una rendición incondicional ante la economía de mercado.

Entonces decimos, que ahí está el fracaso, el fracaso existe y se vuelve realidad cuando quienes gestionan las unidades cooperativas no están convencidos que vale la pena su existencia y las gestionan como una empresa más sin entender la caracterización de las mismas, sus principios cooperativos.

Por todas estas razones el Consejo Directivo de Cooperativa Bancaria saluda a socios, amigos, proveedores y trabajadores, y los invita a seguir adelante en este desafío.

Al decir de Eduardo Galeano: “Y hoy, más que nunca, es preciso soñar. Soñar juntos, sueños que se desenensueñen y en materia mortal encarnen.”

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